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Dormir bien no es solo descansar: es parte del proceso de recuperación.

El impacto del mal dormir en la rehabilitación

Durante el sueño ocurren procesos fundamentales para la reparación de los tejidos, la recuperación muscular, la regulación del dolor, el aprendizaje motor y la adaptación al ejercicio. Por eso, cuando una persona duerme mal de manera persistente, su capacidad para recuperarse y responder a la rehabilitación puede verse comprometida.

El sueño insuficiente o de mala calidad puede asociarse a mayor sensibilidad al dolor, menor tolerancia al ejercicio, fatiga, alteraciones en la atención y concentración y una menor capacidad de adaptación a las cargas de rehabilitación.

Esto plantea una pregunta importante: ¿qué ocurre cuando estamos tratando de rehabilitar a una persona que, mientras duerme, no está recuperándose adecuadamente?

En algunos pacientes, especialmente cuando existen ronquidos intensos, pausas respiratorias, despertares frecuentes o somnolencia durante el día, el problema puede ir más allá de “dormir mal”. Puede existir un trastorno respiratorio del sueño que esté interfiriendo silenciosamente con su recuperación.

Por eso, evaluar el sueño también puede ser una parte importante de una rehabilitación integral.

Porque rehabilitar no es solamente ayudar al cuerpo a moverse mejor. También es ayudarlo a recuperarse mejor.

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